Gente

La experiencia de viajar por SURVIAL también es la experiencia de compartir y descubrir a la gente que vive en ella. Esa gente, a lo largo de los siglos, ha respondido a las condiciones ecológicas y geográficas que posee el corredor, con sus trabajos en el campo, sus crianzas, sus fiestas y tradiciones religiosas, o con su arte popular.


En ese sentido, SURVIAL es una ruta humana, en la que podemos observar a tejedores en Cusco o en las partes altas de Chalhuanca, a ceramistas del desierto herederos de centenarias tradiciones provenientes de los Nasca, a agricultores usando antiquísimos andenes, como en Caraybamba o Andamarca, lugar, este último, en el que se celebra la Fiesta del Agua a la que acuden decenas de danzantes de tijeras que bailan día y noche.


Quizá sea el Cusco donde mayor diversidad en arte popular y fiestas hay, algunas de ellas son las que más convocatoria tienen en el Perú, como las peregrinaciones al Señor de Huanca o el Qoyllurriti. Unas fiestas que fusionan antiguos mitos y creencias con la religiosidad cristiana, la naturaleza y la comida de cada lugar, una gastronomía, que en el caso de Abancay, es heredera de los migrantes italianos que llegaron a este departamento.


Esa naturaleza, diversa como su gente, determina los sistemas productivos y organizativos, así, en la puna, donde se asientan pequeñas comunidades, sus moradores se dedican al pastoreo de ovejas y camélidos, celebrando chaccus en los que las vicuñas son esquiladas por su lana. Los valles, en cambio, son agrícolas, como el de Curahuasi, donde se cultiva anís y linaza, los mejores del Perú, además de maíz y cereales andinos.